Principios teológicos y eclesiológicos.

 

Principio I

El señorío de Cristo.

Reconocemos que Jesucristo es exclusivamente el soberano en la iglesia. Ello significa:

Primero: que nos oponemos rotundamente al totalitarismo político, al favoritismo sacerdotal, al mecanicismo sacramental y al confesionalismo doctrinal, porque estos se interponen entre Cristo y el creyente.

Segundo: El señorío de Jesucristo se extiende al ámbito de los valores morales. La paz, la justicia, la pureza, la santidad, y la fraternidad son consecuencia de que Cristo reina en la iglesia y en la vida de los creyentes.


Principio II

La autoridad del Nuevo Testamento.

Frente a quienes mantienen que su tradición religiosa es norma necesaria e imprescindible junto con el Nuevo Testamento.

Declaramos que el Nuevo Testamento es el fiel y único resultado del testimonio apostólico. Y por consiguiente es la revelación objetiva que sirve como fundamento, guía, norma y control de las experiencias subjetivas del creyente y también de la iglesia.

Aunque doctrinalmente consideramos la Biblia en su totalidad ( a excepción de los apócrifos y deuterocanónicos) como inspirada, interpretamos el Antiguo Testamento a la luz- y jamás al revés- del Nuevo Testamento.


Principio III

La Iglesia Bautista.

La Iglesia no salva. De ahí que solo sean miembros de iglesia los creyentes acreditados en el bautismo por su confesión personal y pública de fe en Jesucristo como su salvador.

El Nuevo Testamento en sus mínimas referencias a la Iglesia en general con carácter universal jamás define ni insinúa una organización administrativa, jerárquica y monopolizadora de las iglesias locales a las que escribe, retrata y exhorta permanentemente. No existe por lo tanto un cuerpo universal llamado iglesia y si existen las iglesias locales, a veces tan locales que tienen una estructura propia familiar.


Principio IV

Una iglesia democrática.

La Iglesia La natividad es una iglesia local. Cada iglesia es soberana y autónoma. (Conviene recordar que hay en el mundo mas de 155.000 iglesias bautistas locales pero no existe nada parecido a una Iglesia Bautista.).

Somos una iglesia democrática pura. Siendo la iglesia la congregación de hombres y mujeres creyentes en el sentido que da 1º de Pedro 2:9, "Real sacerdocio" entendemos que todos los miembros creyentes tienen condición de sacerdotes y tienen por consiguiente los mismos derechos y privilegios, diferenciándose tan solo en los carísmas que el Espíritu Santo les concede.

Ya que Jesucristo nos iguala en el perdón, porque todos éramos iguales en el pecado, no podemos aceptar la ordenación jerárquica de una elite, sea esta de varones, de ricos, teólogos o místicos.

 

Principio V

La libertad religiosa.

Creemos que la libertad religiosa es: la libertad, dada por Dios, de creer (conciencia), de adorar (culto) y de propagar la fe. Todo ello sin trabas ni coerción gubernamental, ni grupos de poder, ni permisos de otras Confesiones.

Libertad de culto quiere decir adorar a Dios donde, cuando y como uno desee.

 

Libertad de conciencia.

Creemos que el fuero personal del individuo está por encima de cualquier otra legitimación organizativa. El hombre fue creado a imagen de Dios. Cada persona es libre para actuar según los dictámenes de su conciencia respetuosa y tolerantemente con las libertades y derechos de los demás y el Estado debe garantizar esta libertad.

 

Libertad de propaganda.

Sin el derecho a propagar la fe la libertad queda aprisionada. Eso significa una poderosa convicción y acción misionera en cualquier área del mundo cualquiera que sea su influencia religiosa.

 

Libertad política.

Exigimos la libertad cívica de las gentes y los pueblos. Somos defensores hasta el martirio (ejemplo del martir Martin Luther King, pastor bautista) en las libertades humanas.


 

Principio VI

Separación entre Iglesia y Estado.

La libertad religiosa sólo puede ser garantizada cuando existe separación entre las Iglesias y el Estado. Creemos en iglesias libres en estados libres.

La iglesia la Natividad reconoce el poder civil del Estado, asume la administración de la justicia por parte de este, propicia la lealtad al gobierno, enseña la obediencia a las leyes establecidas y promueve el uso de los canales democráticos para cambiar las leyes.

Creemos en la igualdad jurídica de todos los ciudadanos e instituciones por ello: Propiciamos un Estado que no discrimine a ninguna iglesia ni obstaculizando a algunas ni favoreciendo a otras.

Propiciamos una enseñanza laica, por lo que no habrá enseñanza religiosa con cargo a presupuestos estatales de ninguna religión. No habrá ceremonias religiosas, ni símbolos religiosos en los ámbitos públicos de enseñanza. Sin embargo la enseñanza religiosa en el ámbito privado deberá ser respetada y protegida por la Ley.

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